martes, 22 de septiembre de 2009

Un contacto

Un contacto. Esa sensación de la piel contra la piel. Pero no hablo del toque brusco, de la mano horadando la espalda, el sudor, las lágrimas. No hablo del choque, de epidermis aplastadas una contra la otra, el calor de los cuerpos, el éxtasis. No. No hablo de eso. Hablo del toque sutil, del roce apenas perceptible, hormigas caminando por el cuerpo, escalofríos, electricidad que eriza, maratón en la nuca, un par de latidos de más. Hablo de esa sensación de que todo puede ser para siempre, atemporal, sobreviviendo al tiempo, o quizás fugazmente eterno, ese instante en que el entorno se difumina, los sonidos se toman un descanso, silencio, pausa, quietud, un momento congelado en la eternidad, escapado de ese tiempo que sigue su curso, isla, remanso, y en el medio dos seres escondidos del reloj, aislados de la vorágine que los rodea, ellos y la piel, el tacto, las hormigas. No pido mucho más.

Pero no. Ahí están las barreras. Capa sobre capa, barreras. Cien metros con vallas. Y alguna logra su objetivo: obstaculizar, detener, poner en perspectiva, concientizar, llevar a la reflexión, cómo se te ocurre. Allí se presentan, formadas en fila y tomando distancia. El deber, las instituciones, quizás la geografía, siempre la moral, ladrillo sobre ladrillo. Y esa maldita conciencia: no podés, no debés, está mal. Y por supuesto, la omnipresente incertidumbre.

Eso es todo, no hay nada más, queda lo que hay, alcanza lo que queda, y si no alcanza qué le vas a hacer, la cola para los reclamos es por allá pero ni te gastes, nunca avanza. Por lo tanto te conformás, pero es tan poco, apenas el contacto sin contacto, la interacción limitada, la formalidad, la ilusión, la duda que siempre está, que pasaría si no pero resulta que sí, y entonces qué. A seguir dándole para adelante que se acaba el mundo (2012 según los mayas). Pero es inevitable preguntarse, dejar que se forme el cruel planteo, la interrogante que lacera.

Si tan solo...

HerGus

sábado, 5 de septiembre de 2009

Noche

Viernes. Noche. Frío. Soledad.

Cree este blog para escribir libremente lo que pasara por mi cabeza (o escapara de ella), así que aquí estoy, en esta fría y solitaria noche de viernes.

¿Pero sobre qué escribir? ¿Sobre la noche quizás? No, es muy obvio.

Un candidato es el silencio, ese que me grita pidiendo que lo mencione, que lo narre, que cuente como resiste ante el suave silbido de la estufa de gas, ante los autos que pasan allá afuera atravesando la noche, ante el golpeteo de mis dedos sobre las teclas, y se define como tal: Silencio, sin concesiones, rodeándome y envolviéndome. Pero no, tampoco voy a escribir sobre él.

Otra alternativa sería el frío, ese que trata de entrar, ese que sale de adentro, ese contra el que la estufa combate y que furtivo la rodea y me atenaza los tobillos, o sopla contra mi nuca disimuladamente, como un amante tímido, como un fantasma que te roza, que te eriza los vellos del cuello y te deja temblando, temeroso y perdido.

Y hablando de fantasmas, bien podría escribir sobre ella, la ausencia, esa que ahora se esconde detrás del armario cuando trato de atraparla con la mirada, ponerle un rostro, ese rostro que anhela, que desconoce pero siente suyo. Tanto lo desea que se prueba los que va encontrando a su paso, rostros que se le caen por propio peso, o quizás por falta de asidero, de sostén, y que sin embargo recoge desafiante y se los calza nuevamente, pero no, se niegan a permanecer, a darle cuerpo, sustancia, esa tendencia suicida que la hace desear la materialidad que la negaría y a la vez la dejaría completa, ausencia de ausencia, hueco relleno.

O tal vez contar sobre esas ganas, de algo más, de algo distinto, de algo que no es pero debería, de esa pieza que no venía en la caja del rompecabezas, que los parió me lo vendieron incompleto, ganas de no-silencio, de no-frío, de no-ausencia...

Pero no. Después de todo no voy a hablar de nada eso.

El cansancio por fin me alcanza, últimamente anda con retraso pero ya está aquí, sentado sobre mis hombros, susurrándome un arrullo al oído en esta noche de viernes, esta madrugada de sábado. Mejor me voy a acostar, antes de que se arrepienta. La noche hacer rato transita sobre mi ciudad y, como decía Cortazar, hace tiempo y frío.

HerGus

jueves, 3 de septiembre de 2009

Round and Around

Círculo vicioso, enviciado
de deseos, de esperanzas,
de excesivo cerebro volcado
a racionalizar lo irracional,
por dar sentido, poner reglas
en ese reino que se dibuja en el aire
ante una sonrisa, un gesto intuido,
ese probable autoengaño
de la mente traidora, traicionera,
o quizás de los sueños
  o el temor
    o las ansias
o de esa maraña que se teje en derredor
cuando el deseo
  y la esperanza
    y el cerebro
combaten y se fusionan y danzan
y nada es realmente como uno lo ve
o viceversa.

Pero uno cree
idealiza
acepta el juego de la razón
se deja llevar
confía
que quizás sí
  que esta vez
    que ahora
hasta que el futuro
gran desmitificador
llega a barrerlo todo
con su carga de presente
y de vuelta a empezar.

Y para peor el tiempo
ese viejo enemigo
implacable
salta del calendario
y se te ríe en la cara.

HerGus
26/08/09

Receta

Los sueños del espíritu
las urgencias del cuerpo
los deseos del corazón

Las ambiciones del alma
los golpes de la realidad
las excusas de la razón

Y el amor
sea lo que sea
mezclándolo todo.

HerGus
06/08/09

Silencio

Late el silencio en derredor
    de esta cama incompleta
    de esta casa sin sueño
    en esta noche vacía.

Voces sin voz me susurran,
labios sin vos les contestan,
una conversación en silencio,
en el silencio, que late,
que aprieta, que duele,
que nada lo ignora
que todo lo quiere.
Argumentos de la razón,
               siempre presente
alaridos del temor,
               cruel dictador
suspiros del deseo,
               pobre mendigo
y el silencio que retumba aturdido,
se estira, se aplasta,
me envuelve en su manto,
me grita al oído.

Pero finalmente llega él,
Cansancio,
no sabes cuánto te extrañe
mi amigo.

HerGus
02/08/09

Inicio

Comienzo volcando algunos textos que escribí en el último mes, como para que esto esté un poco menos vacío.