viernes, 18 de diciembre de 2009

Otro inventario



Finalmente parece que el destino era esto.

Un trabajo que es
porque no queda otra.
Una cama tan grande
que desborda vacío.
Una hija que amar,
que cuidar y educar,
parte de una familia
barrida el viento.
Un hogar de alquiler
que limpiar y ordenar.
Ropa que planchar.
Comidas que preparar.
Platos que lavar.
Un préstamo que pagar
religiosamente.
Números que no cierran.
Una vida que no cierra.
Un corazón ilusionado.
Un cerebro resignado.
Un cuerpo cercenado.
Un espíritu cansado.
Deseos que no pasan.
Planes que no pasan.
Un puñado de amigos
que no se cultivar.

Y esa sensación de
que hay algo más
en algún lugar
esperándome
agazapado
inasible
esquivo
allá
lejos.

HerGus

jueves, 26 de noviembre de 2009

Ilusión, querida ilusión

Sombras de la nada, fantasmas,
ilusiones creadas por la mente
enferma, de la espera,
de contemplar como pasan
las vidas, los otros,
aferrada a una ilusión
que se retuerce y escapa,
la prohibición, la duda,
como serpientes entrelazadas
vertiendo la resignación,
corazón vasija.

Pero siempre vuelve
el espejismo renovado,
la esperanza desatada
   (por una coincidencia)
   (por una revelación)
   (por una risa líquida)
y rápidamente destruida,
borrada de un plumazo, ¡paf!
golpe de realidad
filosa, lacerante,
alarido cerebral, desgarro.

Y luego qué:
el negro silencio,
la línea que calla,
el plato solitario,
el lecho vacío,
la ilusión,
la nada.

HerGus

viernes, 13 de noviembre de 2009

Tested

Ironía del destino. El cuadro pintado con mano maestra, la paleta de brillantes colores, la simetría, las líneas que confluyen, coinciden, viajan paralelas, se cruzan, todo en aparente equilibrio, los trazos delicados, las suaves curvas, la concordancia plasmada al detalle, como preparado adrede, la armonía, la belleza, para colmo la belleza.

Porque también está la otra paleta, la que siempre asoma, se hace notar, no deja que la pase por alto, la de tonos ocres, oscuros, aciagos, omnipresente en su pertenencia al cuadro, porque es el anverso, el contraste, el obstáculo, la incertidumbre, todo fusionado en una misma imagen, en una gran representación, la masquerade, el teatro de luces y sombras, la vida.

Y ahí yace el desafío, la bofetada, la ironía. Las pruebas de que habla la iglesia, si las pasás vas al cielo, sino ya sabés. El mundo testeándote, diciéndote y ahora qué, acá tenés el cuadro, qué pensás hacer con él. ¿Acaso convertirte en eso que no querés ser, que te negás a ser, eso que fuiste, prestar oídos a la bestia interior, la de los cuernos y la cola? ¿Un ojo por ojo contra la vida, golpe por golpe, como los boxeadores, hasta que uno caiga primero?

O la resignación, el aceptar a la suerte o su ausencia. Seguir el camino correcto, el de las barreras, el del no debés y el no podés, el de la moral. Pensar en las variables, las consecuencias, las víctimas. Bajar la cabeza y seguir, ignorar el cuadro, los trazos, la simetría, simplemente seguir, el Niño Bueno (mira qué pobre amante), las orejeras, la simpleza.

El problema es, ¿qué pasa si uno prefiere lo complejo? ¿Si uno prefiere las hormigas? ¿Si uno prefiere el infierno?

HerGus

sábado, 7 de noviembre de 2009

Carta de renuncia

Renuncio a la búsqueda, a la persecución infructuosa, a la cacería. Al actuar en consecuencia de, al estar pendiente de la esperanza, de lo que solo existe allí donde habitan las ideas, en el reino de lo que no es aunque debería, aunque podría ser. Me propongo dejar de supeditar mis actos a lo que nunca sucede, a lo que se niega a ser, se niega a estar. En síntesis, renunció a la ilusión en su forma trágica, en su máscara de autoengaño, dominio de los sueños incumplidos.

Renuncio además al pretender, al aparentar, al aparentar que aparento. Renuncio a intentar ser quien no soy, quien no quiero ser, quien los demás esperan que sea, esa fachada que requiere la sociedad, que te moldea y te dice acá tenés, probátela que te va quedar bien, dale, no seas así. Renuncio a la masquerade, a la ilusión en su forma teatral, al ir por la vida siendo ese que se adapta, que se amolda, que encaja, ese que disfruta del saco y la corbata, ejemplo del sistema.

Y ya que estamos, también renuncio a la complejidad. Me abrazo a la simpleza, aunque se resista, aunque se debata para soltarse. Renuncio a complicarme la existencia por las cosas que no se lo merecen (porque algunas sí lo merecen, te lo aseguro), a dejarme arrastrar por los problemas, a dejar que me abrumen, que las arañas me enreden en sus telas, que los minotauros me metan en sus laberintos. Renuncio a intentar entender por qué suceden las cosas, la ilusión en su sentido mágico, el prestidigitador que maneja las acciones de la gente, teatro de las relaciones humanas.

¿Y el amor preguntás? Ese esquivo, taimado, furtivo, traicionero, omnipresente aún en la ausencia, molesto, anhelado, despreciado, siempre buscado, esperado hasta el hartazgo, fuente de miserias, de desespero, de jaquecas, de esperanzas, de pesares, ese que me lleva a buscar, a aparentar, que me complica la vida. El amor. No, a él no renuncio. Cómo voy a renunciar a la ilusión.

HerGus

domingo, 1 de noviembre de 2009

Lluvia

La lluvia barre con todo. Barre con la suciedad, con los planes, con las diferencias sociales. Es la gran igualadora. Empareja hacia abajo, hacia el suelo, hacia el asfalto que la repele, hacia la tierra que la recibe bienvenida o la acumula apabullada, pero nunca la rechaza. En cambio la ciudad... no se lleva con la lluvia, martillo que la embate, que la ahoga, que la desborda. No sabe qué hacer con ella, se queda allí tirada, resignada, reduciendo al mínimo su actividad mientras la lluvia la azota, las gotas inundan sus balcones, chorrean de sus paraguas, repiquetean contra sus techos, como suenan ahora acá afuera de mi ventana, como lo hicieron toda la noche, agua contra metal, ritmo de natura, anunciando que hoy tampoco, que no va poder ser, ¿no ves que está todo mojado?, quedará para otro día...

Como detesto la lluvia.

HerGus

jueves, 29 de octubre de 2009

Clueless

I don't know why. I just don't know.
Why can't it be simple, why must be so fucking complicated? Why do I feel these feelings? Why do I think these thoughts? Feeling what I shouldn't. Hoping what cannot be. Porque pongámoslo en claro ya de entrada: it's not the way to go! It's what I keep repeating to myself, in an honest way, that I won't do. Eso de la piedra y la repetición, ustedes saben. Entonces why?

Maybe is the void. The silent phone. The empty spaces. Maybe it's just me. It would be so much easy if it were just me. Nothing else, nobody else, just me. But I can't. And what I want... don't make go there again. Oh, y las barreras, those stupid things society puts in your way: you must think before you act, check all the variables, weight them, see if everything fits, if nothing breaks the limits, all just neat and clean, please don't break anything. And love? Bien, gracias.

BTW, what is love after all? Caring for someone? Knowing that someone cares for you? Or maybe just won't being able to keep from thinking in that someone, wanting to know everything that is to know, even what you don't want to know, feeling the need to be, the urge to be. And specially letting go, being yourself, not someone else, just the one you truly are, vos mismo, not the one the others expect you to be, being your true self and knowing that it's ok, that you don’t need to pretend.

But is that love, or is just the idea of being in love? Because, if it's like that... what am I doing? What am I looking for? What am I waiting for?

I don't know.

I
Just
Don't
Know.

HerGus

sábado, 3 de octubre de 2009

Complicado

Qué complicado que es eso. Sí, eso. Eso que tenés delante de tus narices (nunca entendí por qué no dicen nariz). Eso que está en todos lados, que nos rodea, que a veces nos atrapa, que siempre nos estruja, nos aplasta, que si tenemos suerte o quizás lo contrario, nos deja sin aliento. Sí, justamente eso. Lo que los poetas llaman amor; los científicos, endorfinas; los más osados, pasión; los irreverentes, sexo. Exacto, eso. Qué complicado que es.

Porque uno le pone todo su esfuerzo, no te creas. Uno construye. Vaya si construye. Un par apoyadas una contra la otra, otro par a su lado, junto a otro y otro más, para luego agregar los vínculos que consolidan y vuelta a empezar, un piso más arriba. Y de a poco el castillo va tomando forma, qué lindo que me quedó, mi mundo perfecto, una pinturita. Todo cierra, todo tiene su lugar, las incógnitas son cosas del pasado. Pero en cualquier momento, cuando menos te lo esperás, viene la vida, o quizás el destino, pero siempre la realidad, y ¡plaf!. Un súbito ardor, la desorientación momentánea, esa leve hinchazón en la mejilla. Y en derredor una lluvia de cartas que se acumula en el piso y se te burlan desde ahí, el peor ángulo que pudieron elegir.

¿Y ahora? ¿Qué se hace en estos casos? ¿Por qué no venía explicado en el manual? No queda otra que elegir. Dejar los pedazos tirados, porque siempre quedan pedazos tirados, no te engañes; seguir el instinto, dejarse llevar, la libertad es libre. O ¿peor aún?, volver a empezar, otra vez a construir, esperando que no se note el remiendo, ¿que qué es eso?, nada, qué va a ser. Y la ironía es que ambos caminos dejan heridas, incertidumbres, mariposas en el estómago, ¿habré hecho lo correcto? ¿Y si tal vez...? ¿Y si en cambio...?

Será como dicen los científicos, el cerebro sólo aprende de los aciertos, no de los errores. Entonces no queda otra más que seguir, eligiendo caminos, tomando decisiones, para bien o para mal, esperando tan solo que una vez, aunque sea una vez, venga un acierto y nos pegue en la cara.

HerGus

martes, 22 de septiembre de 2009

Un contacto

Un contacto. Esa sensación de la piel contra la piel. Pero no hablo del toque brusco, de la mano horadando la espalda, el sudor, las lágrimas. No hablo del choque, de epidermis aplastadas una contra la otra, el calor de los cuerpos, el éxtasis. No. No hablo de eso. Hablo del toque sutil, del roce apenas perceptible, hormigas caminando por el cuerpo, escalofríos, electricidad que eriza, maratón en la nuca, un par de latidos de más. Hablo de esa sensación de que todo puede ser para siempre, atemporal, sobreviviendo al tiempo, o quizás fugazmente eterno, ese instante en que el entorno se difumina, los sonidos se toman un descanso, silencio, pausa, quietud, un momento congelado en la eternidad, escapado de ese tiempo que sigue su curso, isla, remanso, y en el medio dos seres escondidos del reloj, aislados de la vorágine que los rodea, ellos y la piel, el tacto, las hormigas. No pido mucho más.

Pero no. Ahí están las barreras. Capa sobre capa, barreras. Cien metros con vallas. Y alguna logra su objetivo: obstaculizar, detener, poner en perspectiva, concientizar, llevar a la reflexión, cómo se te ocurre. Allí se presentan, formadas en fila y tomando distancia. El deber, las instituciones, quizás la geografía, siempre la moral, ladrillo sobre ladrillo. Y esa maldita conciencia: no podés, no debés, está mal. Y por supuesto, la omnipresente incertidumbre.

Eso es todo, no hay nada más, queda lo que hay, alcanza lo que queda, y si no alcanza qué le vas a hacer, la cola para los reclamos es por allá pero ni te gastes, nunca avanza. Por lo tanto te conformás, pero es tan poco, apenas el contacto sin contacto, la interacción limitada, la formalidad, la ilusión, la duda que siempre está, que pasaría si no pero resulta que sí, y entonces qué. A seguir dándole para adelante que se acaba el mundo (2012 según los mayas). Pero es inevitable preguntarse, dejar que se forme el cruel planteo, la interrogante que lacera.

Si tan solo...

HerGus

sábado, 5 de septiembre de 2009

Noche

Viernes. Noche. Frío. Soledad.

Cree este blog para escribir libremente lo que pasara por mi cabeza (o escapara de ella), así que aquí estoy, en esta fría y solitaria noche de viernes.

¿Pero sobre qué escribir? ¿Sobre la noche quizás? No, es muy obvio.

Un candidato es el silencio, ese que me grita pidiendo que lo mencione, que lo narre, que cuente como resiste ante el suave silbido de la estufa de gas, ante los autos que pasan allá afuera atravesando la noche, ante el golpeteo de mis dedos sobre las teclas, y se define como tal: Silencio, sin concesiones, rodeándome y envolviéndome. Pero no, tampoco voy a escribir sobre él.

Otra alternativa sería el frío, ese que trata de entrar, ese que sale de adentro, ese contra el que la estufa combate y que furtivo la rodea y me atenaza los tobillos, o sopla contra mi nuca disimuladamente, como un amante tímido, como un fantasma que te roza, que te eriza los vellos del cuello y te deja temblando, temeroso y perdido.

Y hablando de fantasmas, bien podría escribir sobre ella, la ausencia, esa que ahora se esconde detrás del armario cuando trato de atraparla con la mirada, ponerle un rostro, ese rostro que anhela, que desconoce pero siente suyo. Tanto lo desea que se prueba los que va encontrando a su paso, rostros que se le caen por propio peso, o quizás por falta de asidero, de sostén, y que sin embargo recoge desafiante y se los calza nuevamente, pero no, se niegan a permanecer, a darle cuerpo, sustancia, esa tendencia suicida que la hace desear la materialidad que la negaría y a la vez la dejaría completa, ausencia de ausencia, hueco relleno.

O tal vez contar sobre esas ganas, de algo más, de algo distinto, de algo que no es pero debería, de esa pieza que no venía en la caja del rompecabezas, que los parió me lo vendieron incompleto, ganas de no-silencio, de no-frío, de no-ausencia...

Pero no. Después de todo no voy a hablar de nada eso.

El cansancio por fin me alcanza, últimamente anda con retraso pero ya está aquí, sentado sobre mis hombros, susurrándome un arrullo al oído en esta noche de viernes, esta madrugada de sábado. Mejor me voy a acostar, antes de que se arrepienta. La noche hacer rato transita sobre mi ciudad y, como decía Cortazar, hace tiempo y frío.

HerGus

jueves, 3 de septiembre de 2009

Round and Around

Círculo vicioso, enviciado
de deseos, de esperanzas,
de excesivo cerebro volcado
a racionalizar lo irracional,
por dar sentido, poner reglas
en ese reino que se dibuja en el aire
ante una sonrisa, un gesto intuido,
ese probable autoengaño
de la mente traidora, traicionera,
o quizás de los sueños
  o el temor
    o las ansias
o de esa maraña que se teje en derredor
cuando el deseo
  y la esperanza
    y el cerebro
combaten y se fusionan y danzan
y nada es realmente como uno lo ve
o viceversa.

Pero uno cree
idealiza
acepta el juego de la razón
se deja llevar
confía
que quizás sí
  que esta vez
    que ahora
hasta que el futuro
gran desmitificador
llega a barrerlo todo
con su carga de presente
y de vuelta a empezar.

Y para peor el tiempo
ese viejo enemigo
implacable
salta del calendario
y se te ríe en la cara.

HerGus
26/08/09

Receta

Los sueños del espíritu
las urgencias del cuerpo
los deseos del corazón

Las ambiciones del alma
los golpes de la realidad
las excusas de la razón

Y el amor
sea lo que sea
mezclándolo todo.

HerGus
06/08/09

Silencio

Late el silencio en derredor
    de esta cama incompleta
    de esta casa sin sueño
    en esta noche vacía.

Voces sin voz me susurran,
labios sin vos les contestan,
una conversación en silencio,
en el silencio, que late,
que aprieta, que duele,
que nada lo ignora
que todo lo quiere.
Argumentos de la razón,
               siempre presente
alaridos del temor,
               cruel dictador
suspiros del deseo,
               pobre mendigo
y el silencio que retumba aturdido,
se estira, se aplasta,
me envuelve en su manto,
me grita al oído.

Pero finalmente llega él,
Cansancio,
no sabes cuánto te extrañe
mi amigo.

HerGus
02/08/09

Inicio

Comienzo volcando algunos textos que escribí en el último mes, como para que esto esté un poco menos vacío.