Sombras de la nada, fantasmas,
ilusiones creadas por la mente
enferma, de la espera,
de contemplar como pasan
las vidas, los otros,
aferrada a una ilusión
que se retuerce y escapa,
la prohibición, la duda,
como serpientes entrelazadas
vertiendo la resignación,
corazón vasija.
Pero siempre vuelve
el espejismo renovado,
la esperanza desatada
(por una coincidencia)
(por una revelación)
(por una risa líquida)
y rápidamente destruida,
borrada de un plumazo, ¡paf!
golpe de realidad
filosa, lacerante,
alarido cerebral, desgarro.
Y luego qué:
el negro silencio,
la línea que calla,
el plato solitario,
el lecho vacío,
la ilusión,
la nada.
HerGus
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