domingo, 1 de noviembre de 2009

Lluvia

La lluvia barre con todo. Barre con la suciedad, con los planes, con las diferencias sociales. Es la gran igualadora. Empareja hacia abajo, hacia el suelo, hacia el asfalto que la repele, hacia la tierra que la recibe bienvenida o la acumula apabullada, pero nunca la rechaza. En cambio la ciudad... no se lleva con la lluvia, martillo que la embate, que la ahoga, que la desborda. No sabe qué hacer con ella, se queda allí tirada, resignada, reduciendo al mínimo su actividad mientras la lluvia la azota, las gotas inundan sus balcones, chorrean de sus paraguas, repiquetean contra sus techos, como suenan ahora acá afuera de mi ventana, como lo hicieron toda la noche, agua contra metal, ritmo de natura, anunciando que hoy tampoco, que no va poder ser, ¿no ves que está todo mojado?, quedará para otro día...

Como detesto la lluvia.

HerGus

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